En esta segunda fase de campaña a la presidencia, donde hubo cambio en uno de los protagonistas y en un lapso eminentemente corto, son muchas las cosas que se han podido leer entre líneas cuando se ve a un Nicolás Maduro haciendo campaña tras bastidores con la imagen de Chávez, dice ser su hijo, su hermano, pero hay algo clarito: que mientras el resto del pueblo dice ser Chávez él asegura: Yo no soy Chávez
Habla con los pajaritos, lo cual según su interpretación es una de las cosas de la naturaleza que mejor entiende, debido a que se dice ser gran silbador, silbidos que se han convertido en parte de su campaña.
Sin embargo, el candidato oficialista muestra que no tiene mucha paciencia para las múltiples bromas que se han tejido a través de las redes sociales y aquellas no tan bromas que se hacen del país y los venezolanos.
Consecuencias no muy claras, ¿acaso persecuciones?
Habla de consecuencias para quienes no voten por el proceso, lo cual evidencia que si habrá algo que se profundice será la exclusión para los adversarios de la revolución, alega que los problemas de delincuencia, de deserción escolar, embarazo precoz, fallas de los servicios públicos, siendo más grave el de la electricidad, el desabastecimiento, la carestía e los alimentos, el hecho que el dinero no alcance… todos son culpa de la oposición, el capitalismo, el imperio, los pitiyanquis, la Cuarta República y los medios de comunicación privados, los mismos que en su tiempo de cuarta hicieron carreteras, hospitales, escuelas, trajeron al país inversión extranjera, brindaron seguridad al pueblo, mantuvieron unas fuerzas armadas organizadas, un TSJ desligado de partidos de Gobierno y que se ocupaban de brindar verdadera justicia, casos y cosas que son delitos hoy en día para quien critica, o mejor dicho, dice la verdad
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